-Padre,¿tú me escuchas?, ¿Sabes por qué lloro?-
-Mi mamá me dijo que tu escuchas a todas las personas que te hablan y que ayudas a aquellos que te lo piden. ¿Podrías ayudarme?- -Estoy triste porque cada noche veo a mi papi llorar, no entiendo que esta pasando pero cuando discuten solo escucho palabras que no se que significan pero que a ellos les ponen muy nerviosos, dicen que no saben que van hacer, que cada vez están peor..que no saben que pasará conmigo.-
-Antes cuando iba a la escuela los papas de mis amigas me invitaban a comer a sus casas y me ponían comida muy rica que en casa ya hacía mucho tiempo que no comía, ahora hace días que no voy a la escuela, no se si me he portado mal pero a mi me gustaba ir. -De pronto un día mamá me contó que ya no viviríamos en la casa donde yo nací... se puso a llorar y yo le dije - Mami no te preocupes yo te quiero.
Padre, ves? estos son mis zapatos nuevos, mamá me dijo que se los había dado un duende, a mi me gustan los duendes, por eso le he dicho que estaban muy bonitos...- Yo tenía muchos juguetes pero ahora solo me queda este, dice mi mama dice que es un rosario y que se utiliza para rezar, tiene una foto de la virgen, es tan bonito....
- ¿No tienes frío padre? estás aquí tan solo... ¿ Me dejas que te haga compañía un ratito? Yo también tengo frío por las noches, mi mamá me tapa con una mantita de color rosa y así duermo junto a ella. No se que pasa Padre pero antes teníamos muchas cosas pero ahora...ahora no tenemos nada. ¿Puedo pedirte algo? Quiero que hagas feliz a mis papas que no discutan y no digan cosas que yo no entiendo pero que hacen que mamá llore, quiero que les des calor en las frías noches, quiero que te acurruques conmigo y con mi mamá, yo se que cumples todo lo deseos de la gente que te rodea, no nos abandones.
Pasaron lo minutos como si de segundos se tratase, aquella niña seguía parada frente a él, con su mirada tan inocente inundada en lágrimas, era imposible no emocionarse al verla. Cuando parecía que el tiempo se ahogaba en la oscuridad de la noche bajó su mirada y se acercó aun más a su altar, su pequeña estatura le impedía llegar a tocarlo pero levantó la mirada y dijo:
-Padre aquí te dejo mi último juguete, cuídalo yo rezo con el todos los días, te prometo que pronto volveré.
Se dio la vuelta y como si del aire se tratase desapareció sin dejar rastro... Se que un día volverá porque su fe en ti es mucho más grande de la pena que invadía su cuerpo.
Hay demasiada pobreza, demasiadas injusticias, penas, sufrimientos, pero siempre nos quedas tú, pensar que siempre estás ahí hace que el dolor sea más llevadero...
Que tu cruz sea la nuestra. Siempre habrá gente que no tenga nada pero aún así siga dando todo por ti.
16:17P.M...