Podría decir que viví uno de mis mejores momentos cofrades bajo esas trabajaderas benditas a las 4 de la tarde, rodeada de personas increíbles y frente a mi la puerta del cielo y tras ella una inmensa multitud esperando al rey del Zaidín, pasito a pasito, comiendo calle y escuchando mi nombre junto a "izquierda alante", lo siento pero en ese momento deje de pensar, deje de respirar y comencé a soñar, porque cuando sueño ni el aire necesito. Un sueño que duró 10 horas y media, daría lo que fuera por que de nuevo el reloj marcara las 3 de la tarde del Lunes Santo.
Me siento muy afortunada por tener ese rinconcito solo para mi en cada relevo y no me importa quien no lo entienda porque como ya un día dije esto no es una afición, es mi forma de vivir y yo sin ese barrio no se vivir. Afortunada de vivir esto con las personas que más quiero y con mi trocito de vida, mi Luz, mi Lucía.
Ahora solo queda saborear cada recuerdo y volver a soñar, ahora comienza de nuevo la espera, una espera que tiene más de 365 días...pero dentro de esa espera aún quedan muchos momentos que disfrutar...porque después de más de 10 horas y medía el sueño no se acaba si no que comienza...

