Momento tan esperado, nuestra Virgen de la Luz entrando a pasiegas en una grandiosa y espectacular alfombra de pétalos, su belleza iluminó a cada uno de los presentes convirtiendo aquel lugar en un trocito de cielo. Un año más repartió Luz por cada calle, en cada revirá, incluso en su encierro bajo una luna que no podía pasar desapercibida nos dejó ver su belleza bajo un manto de estrellas. Por siempre Luz del Zaidín.
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