No podía ser un día cualquiera, son 25 años los que nos separan de aquella primera vez, la primera vez que tus ojos bendecían a un barrio humilde y obrero, un barrio que en silencio y sin saberlo te necesitaba, un barrio que hoy brilla con Luz propia. Has engrandecido a todo lo que te rodea, has cumplido sueños, has escuchado a todos lo que han buscado consuelo bajo tu mirada, has llenado vidas de alegría, has enseñado a tener fe a creer, a tener esperanza, a nunca darse por vencido, ha sido tanto lo que nos has dado en 25 años...
He visto tu imagen en camas de hospital pidiendo fe por un enfermo. He visto tu imagen en mesitas de noche cuidando sueños. He visto una imagen tuya en las manos de una pequeña que casi sin saber pronunciar palabra sabia perfectamente tu nombre. He visto tu imagen en entradas de casas, en carteras al lado de la foto de familiares. He visto tu imagen pasada por barrigas de futuras mamás, en cunas de bebés. He visto como tantas y tantas personas te llevan con ellos siempre, te nombran cada día, te buscan en cada alegría y también en cada tristeza. He visto como a lo largo de los años los que eran niños han crecido contigo, lo que eran mayores han envejecido pero de lo que si tengo certeza es que toda aquella persona que te ha conocido estará unida a ti eternamente.
Son 25 años Luz, Madre Reina y Señora. Felicidades, nunca nos abandones.

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