Cuantos días llevo esperando un Viernes Santo de nuevo con ella, pero no un Viernes cualquiera ,si no un Viernes bajo su manto de estrellas. Te he acompañado desde que en mi camino se cruzó tu mirada, te he seguido desde cerquita pero este año es diferente y he de ser sincera, me encanta que sea así. Tantas veces te pregunté, ¿porqué? que cuando volví a meterme debajo ni si quiera podía creérmelo...Perdóname por ser tan sentimental, por llorar demasiado, pero créeme Madre ha sido una penitencia que ha pesado demasiado. Te tengo que dar las gracias por la gran lección que me has dado, porque me has enseñado a ser paciente y saber esperar por lo que quiero para así valorarlo al máximo. Ya cuento los días las horas y los minutos para ponerme frente a ti de nuevo y agradecerte todo lo que me has dado, incluso agradecerte por cada caída de la cual mas fuerte me he levantado. Gracias a que hace más de 5 años mi vida en parte cambió cuando te ganaste una gran parte de mi alma he vivido momentos únicos y conocido a personas maravillosas que al igual que yo te sienten tan dentro que no pueden ni siquiera disimularlo.
Solo 43 días para un nuevo Viernes de Pasión, un Viernes Soleano, un día para recordar como todos los que he vivido contigo. Pero este año estaré donde a mi me gusta estar, donde realmente me siento tranquila, desde donde mejor se rezar.
He de ser sincera, tengo mucho que agradecer, a todas aquellas personas que han sabido animarme, a todas las que han entendido mi pesar y comprendido mis lágrimas, gracias a mis soleanas que han sabido hacerme la espera mucho más llevadera, este año va por tod@s vosotr@s.
Y a ti Madre gracias por dejar que vuelva a perderme entre tus respiraderos. Eterna Soledad.

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